Un día al año, tradicionalmente el primer sábado del mes de julio, la pequeña localidad gerundense de Calella de Palafrugell se convierte en la capital de la habanera. Y es que esta popular canción de taberna, interpretada por los pescadores que buscaban refugio los dias de mal tiempo, encontró en Calella su escenario más perfecto para mantener una tradición que viene del siglo pasado. Una tradición que mantiene el recuerdo perenne de la unión con el pueblo cubano, interrumpida pero no rota por la Guerra de Cuba i la pérdida de las colonias americanas. Y es que, como asegura el refrán catalán: si bien nos une la sardana, la habanera nos hermana.
Sólo hay que echar un vistazo a la letra de la habanera por excelencia. El meu avi, para entender porque Calella de Palafrugell es, por derecho propio, el templo de este ritmo caribeño:
"El meu avi va anar a Cuba
a bordo del Català
el millor barco de guerra
de la flota d'ultramar.El timoner i nostramo
i catorze mariners
eren nascuts a Calella,
eren nascuts a Palafrugell."
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